8 ago. 2011


Cuando cae la noche, es hora ya de curar todas las heridas del vivir y al abrigo de un fuego con una canción, hacer la colada al corazón. Cuando muere el día, es hora ya de contar las bajas que ha habido en la razón y alicatar con susurros las paredes del ayer para que luzca el perdón. Si el aire trae aroma de una pena, quebranto del alma por una condena, córtale a una estrella fugaz un mechón de pelo... y podrás volar.

Doy ladridos a mi
mala suerte, al alba yo tendré su favor y el amor quizás me sea propicio, tal vez me regale su perdón. Cuando las lágrimas den brillo a tu cara y un manantial bañe tu mirada, cierra los ojos, duerme y verás… atrévete a vivir, atrévete a perder y a ganar.

Puede que hoy no seas
feliz pero un nuevo día vendrá, aun amanece gratis para ti, si buscas otra oportunidad. Busco un rincón donde abandonar toda tristeza que hay en mí, donde la vida no haga pagar impuestos por querer vivir.