28 may. 2011


Rompiendo mi promesa de no volverte a ver ni en pintura, me he sentado a tu mesa, Virgen de la Amargura a jugarme a los dados nuestra suerte, a absorberte de todos mis pecados. Bendigo la condena, al sólo de tu bordón que me hace fuerte, y beso tus cadenas, y quiero prometerte ser libres como dos versos tachados, del dictado de la revolución…